jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Recesión económica? Recesión laboral.

No sé si ayer o anteayer, leía a Díaz Ferrán, el patrón de la CEOE, que los ERE son un sistema muy saludable en tiempos de crisis. Que un ERE es para la pequeña y mediana empresa una tabla de salvación para evitar el mal mayor, que es el cierre.
Con que un ERE (expediente de regulación de empleo, es decir, despidos masivos) es una tabla de salvación no podemos estar más de acuerdo. Esa música me agrada, seguramente es la que los inspiró ( o eso querrán contranos), pero... Lo cierto es que los ERE, quienes los emplean (perdón por el término emplear, sobre todo a los desempleados por ellos) son las grandes empresas, que producen, con una visión cortoplacista, por encima de su potencial real a largo plazo, cuando las condiciones de mercado no les son tan favorables, no ya desfavorables.
¿Es necesario que recordemos la cifra de los prejubilados con que Telefónica graba las arcas del Estado desde su privatización? ¿Y es que Telefónica tiene o ha tenido algún problema de subsistencia? No. Y cito a Telefónica por citar únicamente el caso más sangrante. Pero donde ponga el ojo, encontrará un ERE.
La pequeña empresa, amigo Ferrán, no tiene el privilegio de acceder a los ERE. La pequeña empresa, directamente echa el ciERRE.
¿Y por qué una empresa que funciona bien recurre a un ERE? Motivos, dos. Uno, esa mano de obra ya es prescindible, no es necesaria para el mantenimiento de la actividad y su expansión. Dos, aún siendo necesaria esa mano de obra, es preferible que el Estado cargue con los elevados costes que supone un trabajador añado en la empresa y contratar a un jovenzuelo que trabaje por dos duros y con mayores capacidades de aprendizaje y adaptibilidad. En cualquier caso, no es porque la empresa vaya mal, sino porque sin los mayores, que son tan caros, irá mejor. Y el coste, que lo asuma el Estado.
Así que, señor Ferrán, no nos tome el pelo ni nos mese la barba, que ya somos talluditos. Lo que usted pide es más precariedad laboral. En estos tiempos de tan fuerte crecimiento del desempleo, lo que significa más competencia por el empleo que existe, pide usted que se deje a las grandes empresas hacer hueco en sus plantillas para acceder en inmejorables condiciones a esos apetecibles jovenzuelos salidos de la universidad y con (o sin) algunos años de experiencia dispuestos a pegarse por un puesto de trabajo. ¿No es eso, señor Ferrán?
Lo que usted pide son jóvenes sin grandes pretensiones económicas ni cargas familiares, dispuestos a trabajar las 65 horas de la directiva de la vergüenza o algunas más. ¿Conocen Everis? Consultora informática en la que al final de mes los curritos cantan el parte de sus horas de salida. Ejemplo(de un mes de 22 días): 7, 3 días; 8, 4; 9, 9; 10, 6.
Eso le mola, ¿verdad?
¡Ah!, aún hoy, el porcentaje de rotación de su plantilla, la de Everis, es muy elevado. Esperemos que dure. ¿Eso es lo que queremos cuando los gurús de la economía no cesan de decirnos que uno de los más graves problemas de la economía española es su baja productividad? Más derechos, más estabilidad, más productividad: ésa es la receta.

lunes, 3 de noviembre de 2008

'La sociedad opulenta del paleolítico, un toque de atención a la economía posmoderna', por Jesús Moreno Gallardo

“La sociedad opulenta primitiva”, esta afirmación, ya la hacia Sahlins en su “Economía de la edad de piedra”, el opulento paleolítico, el cual ha sido intencionadamente etiquetado como una era fatalista, y la base fundamental de esta opulencia es el grado de necesidad, ya que esa sociedad era fácilmente satisfecha y esto podía ser debido a que producían proporcionalmente mucho o realmente deseaban poco, ya que aunque tienen recursos ilimitados y sus medios son limitados, son los necesarios para satisfacerse y no están atados a ese concepto de mercado ,en el cual, la escasez es lo predominante. Tras introducirnos en este tema, debemos de preguntarnos el por qué de ese error histórico, y al parecer, ya los primeros “antropólogos colonizadores” exageraban en cierta manera los recursos de los indígenas, y esos estaban dentro de la antropología oficial, pero otros, sí que nos hablan no de una opulencia pero sí de un nivel de vida bastante aceptable, y yo me quedaría con la frase de Sir George hablando de los aborígenes: “ En términos generales los nativos viven bien” y como cuando los colonizadores les dan unos habitas marginales que no se corresponden a sus modalidades de producción es cuando se convierten en un cadáver de la sociedad. Sahlins desesperadamente intenta con ejemplos como los Bosquimanos, los Kung, etc... justificar cómo estos cazadores-recolectores, disponen realmente de abundancia material, esto es, como estos cazadores-recolectores no necesitan de muchas posesiones materiales, porque realmente no lo desean, y eso, como dice Guside “les permite disfrutar de la vida”, y este vivir bien depende de la subsistencia, ésta por supuesto, depende mucho de la movilidad de estas sociedades, por lo tanto el tener bienes materiales les supone una carga, así mismo son mas valoradas los bienes de pequeñas dimensiones por esa portabilidad misma. Sahlins nos da también una serie de gráficos y de tablas, en el cual, nos demuestra como los cazadores-recolectores, tienen más tiempo de ocio que un banquero, que ya es decir algo, y como los valores nutritivos son bastantes aceptables, ya que el trabajo para estas sociedades es un proceso intermitente y no continuo como en las sociedades modernas, tras todo esto, Sahlins nos habla de cómo estas sociedades no tienen provisiones y como es debido a que no tiene miedo a la escasez, y como cuando hay algún tipo de excedente hacen festines, ya que ni tienen conciencia de la posibilidad de escasez, y por lo tanto, tener excedentes es algo superfluo y son una carga más para transportar, por lo tanto, no enriquece sino que empobrece, en este sentido, nos habla también de infanticidio y de senicidio, ya que el control demográfico de estas sociedades también es muy importante, y la vida en muchas ocasiones depende de esto. Para terminar si tuviera que quedarme con una frase, sería una que me ha dado mucho que pensar, y me ha provocado una satisfacción enorme leerla, y es que “… puesto que la producción misma se realiza con facilidad, la gente dispone de mucho tiempo para sentarse sobre la roca y hablar de ella.”, en definitiva es muy satisfactorio para los amantes de la cultura leer frases como ésta, ya que hace que la cultura sea universal, y rompa con teorías obsoletas y dé paso a una nueva generación en la visión de la historia de las culturas, sus modos de vida; en definitiva la historia del hombre como hombre y no un “hombre económico”.