miércoles, 22 de agosto de 2012

"¿Cómo surge una crisis alimentaria?", Francisco Estudillo Herrera para Economía Idiota

"Francia y EE UU prevén reunir al G-20 por el alza de los cereales... ante el riesgo de una crisis alimentaria" El País

¿Cómo surge una crisis alimentaria o inmobiliaria o financiera? Pues especulando, creando burbujas, inflando precios de forma intencionada.
¿Cómo se pueden inflar los precios? Creo que este ejemplo es válido. ¿Han jugado alguna vez al Jenga? Consiste en retirar bloques de madera de una torre de bloques sin que se derrumbe la torre. Imagínense que tienen que hacer lo contrario, es decir, colocar bloques uno encima de otro. En este nuevo juego no hay normas (mercado desrregulado), pueden ponerlo en la posición que quieran, con lo que la torre se vuelve más inestable a medida que crece. Pueden, incluso, vender su bloque. Realmente en esto consiste el negocio, su bloque no crea valor por sí solo, pero a medida que otros colocan bloques encima del suyo, el valor de su bloque aumenta. Por tanto, el bloque más valioso es el primero, el bloque del precursor de la torre, de la burbuja, el gran especulador.
En este juego, en la burbuja, no se crea valor, sino espectativas. Uno coloca su bloque confiando en que otros pondrán bloques encima, y así, mi bloque aumenta de valor. El que compra está dispuesto a pagar no por el valor del bloque, sino por el valor que se espera que puede alcanzar, y también porque cree que podrá venderlo a un precio mayor. Otros estarán dispuestos a comprárselo con las mismas expectativas de venderlo.
Si yo coloco mi bloque en el piso 3 y lo vendo cuando la torre alcanza el piso 10, mi ganancia es 7. Como cuando uno compra una casa y la vende poco después. El que compró el bloque quiere la misma ganancia, por tanto debe esperar a que se alcance la altura 17 para vender. Pero la inestabilidad de la torre es mayor, además ha tenido que invertir más. A medida que avanza la torre el negocio se vuelve menos rentable y menos seguro. Llegará un punto en que la torre dejará de crecer, y todos querrán retirar su pieza. Pero los especuladores no esperan a ese momento. El primero, el precursor de la burbuja, retira la primera pieza cuando ve que la torre crece lentamente. O sea, vende su bloque según el valor de toda la altura. Y revienta la burbuja llevándose la pieza más valiosa.
Los bloques en sí no crean valor. La vivienda, el trigo, el petróleo, las materias primas no crean valor por sí mismas, y son objeto de especulación.

jueves, 19 de mayo de 2011

'La mano invisible y otras falacias del mercado', por Maite Barneto

Las palabras importan. Son el instrumento que nos sirve para poner nombre a las cosas y para definirlas. Ya se sabe, lo que no tiene nombre... no existe...
El sistema económico en el que vivimos se llamo Capitalismo hasta hace 30 años. Pero se le cambio el nombre por Economía de mercado. La ciencia económica se denomino Economía Política, hasta que se le mutilo el componente ideológico y se quedo en Economía a secas.
Hace pocos meses, en los días en los que la Unión Europea decidió el "rescate financiero" de Irlanda, una periodista entrevistaba en Radio Nacional al comisario europeo, J. Almunia. La primera pregunta, literal: "Existe la impresión ciudadana de que la culpa no es de los políticos, sino de fuerzas no identificadas llamadas mercados, ¿quien manda aquí?". La respuesta de Almunia: "no se puede achacar la culpa a grupos concretos, el esfuerzo corresponde a todos, bla, bla, bla..."
Enunciados de este tipo son demasiado frecuentes en los poderosos medios de comunicación, y forman parte del discurso dominante: el mercado es el mecanismo económico más eficiente cuando actúa libremente, y sus fuerzas internas llevan al equilibrio sin necesidad de que intervenga la autoridad pública. Se habla del mercado como si funcionara según la metáfora de la mano invisible de A. Smith, pero trasladada al siglo XXI.
Los mercados ingleses del siglo XVIII que describió Smith, de los que extrajo su metáfora, en gran parte se parecían a lo que los economistas llamamos "competencia perfecta": la oferta la realizan un número tan elevado de empresas que ninguna puede influir en el precio del bien en cuesti6n. En estas condiciones idílicas son las propias fuerzas del mercado, la oferta y la demanda, las que determinan las condiciones del intercambio. Miles de empresas junto con miles de consumidores interactuan sin que ningún individuo concreto, empresa o consumidor, ejerza el poder. He aquí la mano invisible.
Pero la historia de la empresa capitalista es la historia de un proceso continuo de crecimiento y concentración, modelando industrias oligopólicas, dominadas por un puñado de enormes empresas.
Paralelamente al proceso de crecimiento empresarial hubo que ensanchar el lado de la demanda. Para absorber la creciente producción fueron aumentando los mercados geográficos, hasta desembocar en la globalización actual, el mercado único mundial.
Y parece que el crecimiento no tiene limite... el poder económico sigue concentrándose cada vez en menos manos, el desarrollo tecnológico da lugar a una capacidad de producción tan tremenda que para darle salida se les ocurrió endeudar a las personas hasta limites temerarios... El escenario del capitalismo hoy, con la mayoría de los mercados controlados por unas pocas empresas con un claro poder sobre ellos, es una mano bien visible, es un poder real. No se trata de "fuerzas no identificadas" sino de grupos empresariales multinacionales concretos, con nombre y apellidos. Son los grandes bancos, los analistas financieros y las grandes gestoras de fondos de inversión en el caso del mercado financiero mundial, sector fundamental en cualquier economía que debe regularse de una manera estricta. El economista y escritor J.L. Sampedro afirmaba recientemente en una entrevista que la crisis actual no es una crisis financiera, sino política.
¿Por que las autoridades han permitido que las empresas tomen el poder? , ¿Por que se ha decidido no ponerles limites? Y sobre todo ¿por que no se reconoce públicamente este poder, en lugar de ocultarlo? Sabemos que cualquier empresa tiene incentivos para alejarse de la competencia, en busca de un mayor beneficio. Y también sabemos que los seres humanos, si no se nos ponen controles, tendemos a la avaricia, a la ambición excesiva y a la acumulación de poder. Sin embargo los políticos, tanto conservadores como socialdemócratas, no solo practican el laissez-faire, sino que además ocultan la realidad a la ciudadanía, confundiendo con eufemismos económicos elaborados por la Academia. Hablemos con propiedad. Los mercados actuales no son libres, están dominados por unos pocos. La "liberalización" consiste precisamente en dejar vía Libre a las grandes multinacionales para que se hagan con esos mercados. Libertad de una minoría en detrimento de la mayoría. Estas son las falacias del mercado, que intoxica el lenguaje económico y político.
Es momento de reaccionar, de llamar a has cosas por su nombre y de debatir alternativas.
Por ejemplo, ¿por que no se limitan las cuotas de mercado y los beneficios de las empresas, aún a costa de un menor desarrollo tecnológico? , ¿Por que no se para el crecimiento continuo, si la tierra y sus recursos son finitos?
Si, es hora de reaccionar. De escuchar has voces de otros pensamientos que se centren en el ser y no en el tener, en la solidaridad y no en el individualismo, en una sociedad más justa para todas y todos. Quizás de esa forma seamos más felices, porque también sabemos que la felicidad no llega de la mano de los bienes materiales y el dinero.

martes, 17 de mayo de 2011

Un poema de Augusto Ferrán en 'La soledad'

XXXI
Pobre me acosté, y en sueños
vi lleno de oro mi cuarto:
más pobre me levanté
que antes de haberme acostado.

miércoles, 11 de mayo de 2011

miércoles, 31 de marzo de 2010

El 45% de la electricidad es renovable, según artículo en el diario El Mundo

Este artículo.

Esa información se refiere al mes de marzo de 2010, que ahora concluye.

Lo que no es para chascar los dedos de felicidad es que "en el primer trimestre del año el consumo eléctrico ha alcanzado los 68.116 GWh, un 4,6% más que en el mismo periodo del 2009". Aparentemente este dato significa que la actividad comienza a repuntar, lo cual no tiene por qué ser del todo falso, pero seguro que no va a ser un 4,6% lo que repunte el PIB en tasa interanual en el mismo plazo. ¿Qué significa, pues, esta espectacular alza del consumo eléctrico? Que volvemos a las andadas, aún no nos hemos recuperado y ya estamos derrochando recursos. O, de otro modo, se demuestra que la productividad no es el fuerte de la economía española ni lo será por mucho tiempo: necesitamos un gran uso de recursos para conseguir un mínimo de beneficios. Salvo nuestra banca, que da lecciones de eficiencia por todo el mundo(relación muy baja de euros gastados por euros ingresados), los demás procesos productivos o de servicios requieren un uso comparativamente más elevado de primarios. En conslusión: según nos vamos levantando del suelo ya venimos por donde nos viene el golpe que nos volverá a tirar.

Todo esto dicho así, al paso. Aquí queda.

jueves, 11 de febrero de 2010

Fondo de reserva para las pensiones

El fondo de reserva español, sabemos que invierte en deuda pública. Hace no demasiado tiempo (dos años, tres) se decidió que dejara de invertir en deuda soberana de otros países europeos, para volcarse exclusivamente en el sostenimiento de la deuda patria. Y aquello, a mí, me pareció bueno. ¿Por qué financiar a otras naciones competidoras cuando los inversos internacionales son los que asumen la deuda nacional cobrando unos elevadísimos intereses? Es decir, nos salía más caro aceptar el dinero de inversores internacionales que sostener con nuestros propios medios (fondo de reserva) la parte de la deuda que se pudiera. Obvio, ¿verdad?

Sin embargo, en estos momentos en que la deuda pública se dispara, lo que significa que cada vez habrá que pedir más dinero prestado para pagar el que se nos prestó, ¿es razonable que nos juguemos el fondo de reserva para el sostenimiento de las pensiones en financiar las políticas equivocadas del gobierno de turno? Téngase en cuenta que hablamos de 60 mil millones de euros. 60 mil millones que suponen más del 10 % de la deuda del Estado. No es prudente que sostengamos un porcentaje tan alto de nuestra deuda con recursos propios. En el hipótetico caso de no poder pagar la deuda, ¿quién sería el primer prestamista al que se le pediría una quita? Al propio Estado, claro. Ningún inversor dejaría de cobrar mientras el propio estado reclamara su parte invertida. ¿Y qué parte de los dineros sería la pagana? El fondo de reserva para las pensiones. Peligroso, ¿verdad?

¿Qué conviene, pues, hacer con el fondo de reserva en estos delicadísimos momentos? ¿Invertir en deuda pública francesa, alemana, holandesa...? Ni de coña, macho. Insisto, son competidores. ¿Entonces, invertir en bolsa? Hombre, estamos en un momento dulce para entrar, pero con prudencia. ¿Y el grueso del fondo? Pues...en estos momentos en que recortamos inversiones, sabiendo de la sostenibilidad en los próximos quince años del sistema de pensiones y la seguridad social, por qué no invertir el fondo de reserva en obra pública, tan necesaria para continuar con el desarollo de infrasteructuras tan sobresaliente que se viene dando en las últimos décadas en nuestro país? Las autopistas, las líneas de AVE, los aeropuertos y puertos generan beneficios tangibles a medio plazo. ¿Por qué no el propio fondo de reserva inversor en infraestructuras? Apostamos por la investigación y la sostenibilidad, cierto, y empresas hay que en este punto lo están haciendo muy bien. ¿Por qué no impulsarlas con el fondo de reserva en estos momentos en que es tan difícil la financiación de proyectos tan necesarios para cambiar el modelo productivo del país? Otros competidores han empleado recursos públicos en salvar a sus bancos, a nosotros no nos ha hecho falta. Otros mantienen empresas públicas en sectores estratégicos, nosotros no, ni falta hace que volvamos a esto. Únicamente, tomemos parte como inversores en proyectos de empresas privadas. Es decir, tomemos participaciones minoritarias, o cualquier otra fórmula.

¿Sí? Pues palante. No seamos idiotas, no dejemos que nuestros torpes vecinos (que llevan más años que nosotros en una escuálida forma) nos digan cómo debemos gobernarnos, imponiéndonos normas que ellos no van a cumplir. ¿Hay que recordar que no hace ni diiez años Portugal pagó una multa a la Unión Europea por déficit excesivo mientras que el incumplimiento de Alemania se zanjó con un cambio en el Pacto de Estabilidad? España está más cerca de Portugal que de Alemania, y no es cuestión de geografía lo que digo. Esto será así mientras nosotros lo consintamos. Podemos y debemos revertirlo. ¡Seamos audaces! Vamos a recortar en 50 000 millones de euros el gasto del estado, de acuerdo, y aún más, con cabeza, pero tenemos 60 000 millones de euros para invertir y rentabilizar. 60 mil millones, casi na.

jueves, 4 de febrero de 2010

Compra bolsa, COMPRA DEUDA

Después del batacazo de hoy que algunos veníamos esperando hace semanas (y aún mayor todavía) es buen momento para meter un pie en la bolsa. Un pie, digo, parte del dinero que tengas pensado destinar a invertir en acciones. ¿Por qué parte? Todo no porque aún puede serguir la caída, nada tampoco porque después de este batacazo toca levantarse. Se ha dramatizado en exceso, se está exagerando. Como se ha exagerado en la subida de los últimos meses.
Una prueba de que los precios actuales son atractivos y de que es muy posible que este hundimiento sea interesado y provocado, es decir, una prueba de que hemos caído al mar de un empellón, es que el banco suizo Credit Suisse (lée aquí) acaba de tomar participaciones significtaivas en BBVA y Banco Santander.
Que dos de los pocos bancos que han soportado la crisis, reduciendo ligeramente los beneficios o aumentándolos , cuando en Europa no se han conocido más que quiebras y pérdidas, sufran este descalabro bursátil, sólo puede deberse a una ofensiva interesada, como la sufrida hace muy poquitos meses por el Banco Santander: redujo su cotización a menos de la mitad de su precio actual debido a movimientos especulativos que apostaban por su caída: Aquí.
Lo que ahora sucede es un moviemiento especulativo también, pero ahora para hacerse con el control de estas entidades. Tiempo al tiempo. Se verá.
Por estas razones, yo entro. ¿Dónde? Eso no te lo voy a decir, yo juego a ganar y si comparto la apuesta contigo el beneficio mengua.
¿Y por qué parte del dinero que tengo para invertir y no la totalidad? Pues porque esto puede seguir cayendo, y hay que estar prevenido. Si las acciones que he comprado pierden valor de aquí a unos días de forma pronunciada, volveré a comprar. De este modo el precio medio de compra estará por debajo del precio al que he comprado hoy. Así soy yo, intento minimizar pérdidas, eso es lo que maximiza mi beneficio.

Dicho esto (invierte en bolsa), te digo más: invierte en deuda pública. Si con la bolsa lo puedes ganar muy bien y en corto plazo, lo que inviertas en deuda pública patrióticamente, al precio medio, es un medio de evitar las más graves pérdidas sociales que se pueden producir de seguir esta ofensiva internacional a nuestra nación. Do you understand? La inversión en obra pública ya está sufriendo recortes muy fuertes que van a obligarnos a seguir viajando en Tango o Alvia y no en AVE, por ejemplo. Más visible, se nos acabó el chollo de los 400 € de descuento en el IRPF; se acaban las ayudas a la compra de vivienda; el dinero para pagar el paro y las pensiones habrá que desviarlo a pagar deuda a los inversores internacionales que piden un precio más alto por la deuda...Y toda una lista que poco a poco irás padeciendo en tus carnes, pero en resumen: aumento de impuestos y reducción de derechos.

Otro modo, claro, de evitar estos quebraderos de cabeza con la deuda es votar a políticos responsables que se preocupen de que nuestros derechos y privilegios crezcan de forma Sos-te-ni-ble. Aznar tiró un billón de pesetas, 6000 millones de euros, a las eléctricas para mantener la factura que pagamos los ciudadanos sin incrementos de precios. ¿Recuerdas? Pero la deuda ha ido engordando, hoy son 15 000 millones que no hay forma de pagar. Zapatero tiró 5000 millones de euros con el descuento de los 400 € en el IRPF. Hoy se caba la dicha que tan poco duró y que para tan poquita cosa nos valió, más que para endeudarnos.

Políticos, ¡ahorro! Lo mismo que hacemos con nuestra economía familiar hagan con la economía nacional, no tiren nuestro dinero. Eso, sí, neocoms, no me matéis al estado. Ni derrochar 6000 millones de euros para que cada uno de nosotros se ahorre 2 euros al mes en la factura de la luz, si llega; ni derrochar 5000 millones de euros en aumentarnos 30 euros al mes la nómina, si alcanza. Para todos, introducir más servicios médicos en la seguridad social, por ejemplo, por no hablar d emejoras en la educación que es lo que yo me dedico. Que nos cubra el dentista, por ejemplo, o el oftalmólogo. Si la seguridad social nos permitiera operarnos la vista a los miopes sin ningún coste, ¿cuánto dinero podríamos ahorrarnos? Con la consiguiente, además, mejora de la calidad de vida.

Pero en fin, ¿crees posible hallar un político responsable? ¡Que empiecen por reducir sus privilegios!